James Rodríguez es sin duda uno de los referentes más importantes del fútbol colombiano en la actualidad. Goleador del pasado mundial y ahora estrella infaltable en el equipo titular del Real Madrid, este hijo de Ibagué parece tener muy bien puestos los pies sobre la tierra.

Por Alberto Aceves H.

“Estábamos en Argentina, a comienzos de 2009, y James no tenía carro para ir a entrenar. En ese entonces jugaba para el club Banfield, después de haber dejado Medellín. Vamos a hacer una cosa -le dije-, yo le regalo la cuota inicial del coche y usted lo termina de pagar. Era un Peugeot 306, al cual le llamaba la Amenaza Blanca. ¿Por qué la Amenaza Blanca?, porque era de color blanco y James decía que a cualquier hora se le apagaba. Cuando eso ocurría, bajaba a parar un taxi o me llamaba: ‘Juan Ca, el carro me dejó en tal parte… hágame el favor de venir por mí’. Y ahí iba yo (se ríe). Tuvimos que pagarle un curso de manejo, porque no le tenía paciencia. Era muy tomador de pelo.” Juan Ca es el sobrenombre de Juan Carlos Restrepo, el padrastro de James Rodríguez (Cúcuta, 1991), quien después del abandono de su padre Wilson Rodríguez, exfutbolista colombiano, formó una familia con su madre Pilar y apoyó su carrera desde los cinco años.

Restrepo es egresado de la universidad con una carrera en ingeniería en sistemas, curiosamente la misma que el futbolista del Real Madrid decidió tomar en un programa abierto. Alguna vez Juan Ca tuvo la oportunidad de conocer México cuando trabajó para Cemex, en Monterrey, y por eso no desconoce la clave telefónica. Una vez que contesta, pregunta por Darwin Quintero (América), Aldo Leao Ramírez (Atlas) y Luis Amaranto Perea (ex de Cruz Azul), jugadores a los que vio jugar en su país por algún tiempo. También consulta si por estas tierras hay temas nuevos de salsa, “porque es la música que más le gusta a James. Cuando viene a casa, siempre le tengo las últimas novedades, las grabo en una memoria USB y se las lleva a sus giras por Europa”. 

“A propósito de Perea y Aldo Leao… si usted entra a YouTube y escribe en el buscador ‘Final Pony futbol, James Rodríguez’, verá los dos goles olímpicos que hizo James cuando tenía apenas 11 años. Ese torneo se juega desde 1984 y es uno de los más importantes en esa categoría en Colombia. Por ahí han pasado figuras como ellos, además de Radamel Falcao y Aquivaldo Mosquera”, agrega.

James fue declarado por toda la afición como el mejor jugador que ha surgido de esa competencia. Por entonces, ya comenzaban a colocarle micrófonos entre un mundo de personas. No estaba acostumbrado. Le costaba dar respuestas para tanta simultaneidad de preguntas y hacía que la gente se confundiera. Algunos creyeron que era tartamudo, pero “de pronto lo que él hace es que piensa muy bien la pregunta, la sopesa bien para no entrar en los clichés de todos los deportistas. Es lo que le hemos dicho desde pequeño: ‘no te encasilles en las respuestas, piensa la pregunta, analiza el entorno y las circunstancias en las que te las están preguntando y en las que vives’”.

En un principio Pilar, la mamá, fue reacia con la idea del futbol. Fue trabajo de Juan Ca llegar a convencerla y pedirle que afrontaran las cosas de manera correcta, con un grupo de profesionales alrededor: sicólogos, médicos científicos, preparadores físicos… Después ella cedió. “Fue muy fácil identificar su talento”, dice Juan Carlos. “Si a un niño de tres años le tiras un balón, normalmente lo toma con la mano o no lo sabe controlar.  A James le pateabas el balón con cierto grado de dificultad y lo recibía sin problemas.”

El 10 del Real Madrid nació en Cúcuta en 1991 pero a los dos años se fue a vivir a la ciudad de Ibagué, que es conocida a nivel mundial como la capital musical de Colombia. Arraigada en el bambuco, un son musical de aquella región cuyo himno es una canción que se llama El Bunde Tolimense. De clima caliente y costumbres ergonómicas fundamentadas en los frutos que da la tierra. Con un equipo de futbol profesional que se llama Deportes Tolima. Vivió ahí hasta los 11 años, teniendo sus buenas meriendas con el tradicional tamal de hoja de plátano. “Le gusta mucho, pero se cohíbe cuando está en plena temporada.”

Estudió en el Colegio Tolimense, que recibe aproximadamente a unos 800 alumnos por año. De un nivel socioeconómico medio-alto, donde los profesores llevan una supervisión particular. James vivía pendiente de que tocaran la chicharra del descanso, para irse a jugar. Molestaba a sus amigos con apodos, pero también respondía en las tareas. Su mejor amigo se llama Jorge. “Cuando nos fuimos de Ibagué, dejamos atrás sus amistades de esa infancia. Llegamos a Envigado, un municipio antioqueño, cercano a Medellín, donde ya comenzó a cosechar amigos de una etapa de juventud. Le quedaron dos muy buenos: Felipe y Jorge.” A Jorge le dicen Bul y a Felipe, El Cabezón. Cuando llega de vacaciones, con ellos pasa el tiempo. Juega dos o tres horas seguidas en el Play Station y organiza algunos minitorneos.

“Es fanático de ese juego, en todas sus versiones. Su ídolo preferido era Oliver Atom, el jugador de la caricatura Los Supercampeones. Cuando no estaba en el Play, lo veía jugando futbol. Eso fue de los 6 años a los 10-11”. En el torneo Pony futbol, James fue campeón, máximo goleador y el mejor jugador del torneo. Después ingresó a las divisiones inferiores del Envigado FC. Debutó a los 14 años y 6 meses como profesional, y a los 15 quedó campeón del torneo de ascenso en Colombia.

Una vez que lo logró viajó a Argentina para jugar en la cuarta división del Banfield. Teniendo 16 años y medio debutó en Primera y se convirtió en el jugador más joven extranjero en haberlo hecho. Al final de esa temporada (2009), dio otra vuelta olímpica.

De ahí se fue a Portugal, a préstamo con el Porto. Estuvo tres años. Obtuvo cinco títulos, entre ellos una Europa League.

Jugó el Mundial Sub 20 como líder de la Selección Colombia. Debutó en la mayor, en un partido en La Paz contra Bolivia. Salió figura de la cancha. Participó en toda la eliminatoria para el Mundial de 2014, siempre como titular, y en medio de todo eso, apareció el Mónaco, que adquirió sus servicios. “Del técnico (Claudio) Ranieri aprendió todo lo que sabe de disciplina táctica”, continúa Juan Carlos. “Esa experiencia en Europa la puso al servicio de Colombia en el Mundial de Brasil.”

Tras un gran torneo a nivel individual, James fue nombrado por la FIFA como el mejor jugador de la fase de grupos, el responsable del mejor gol, se llevó la Bota de Oro e integró el 11 ideal.

“Pero él sabe que la fama es efímera. Que el deporte es presente, no pasado. Que el ayer no suma, no gana ni juega bien. Le dieron tres trofeos de mejor jugador del partido y el del goleador del Mundial, pero ya pasó. Todos los días tiene que ratificar quién es como persona.”

Finalmente, apareció el Real Madrid con 80 millones de euros (uno de los traspasos más caros) y lo llevó a sus filas. Fue un sueño cumplido. “Cuando James jugaba en el Play Station, siempre elegía al Real Madrid y ponía como volante creativo a Zinedine Zidane. Modificaba la alineación y se daba el gusto de alternar con él en el campo. Lo ponía a su lado. Eran los galácticos más James Rodríguez (se ríe)”.

“Me invitó a su presentación en el Santiago Bernabéu, pero no pude asistir por compromisos profesionales. Me llamó a las seis de la mañana de Colombia (9:30-10 de España) y me dijo: ‘acabo de pasar los exámenes médicos y voy a firmar, ya está todo listo’. ¿Qué iba a responderle? Sólo le recordé: ‘bueno, pa', fuimos a Medellín y triunfamos; fuimos a Argentina y triunfamos; fuiste a Portugal y triunfaste; fuiste a Mónaco y triunfaste. Ya llegaste al Madrid. Ahora ahí, nos queda una sola cosa: con paciencia, con profesionalismo, carácter y mucha fe de que Dios nos abrió la puerta, vamos a luchar por ganar títulos. El único que nos queda por alcanzar, es ser el mejor del mundo."

Juan Carlos no pudo estar presente en el debut de James, pero habló con él un par de horas antes: “Hermano, no voy a poder ir al debut, pero acuérdese de esta fecha. En octubre, este viejo amigo suyo cumple años. Y es precisamente en ese mes cuando tiene el clásico en el Bernabéu contra el Barcelona. Me hace el favor y me reserva el boleto, porque ese partido no me lo pierdo por nada”. “Serás mi invitado de honor”, le respondió James”. Y así fue. El Madrid ganó 3-1 y James celebró mirando hacia la tribuna.

Esta crónica fue publicada inicialmente en el diario Excelsior de México.