Revista Sole reproduce un fragmento del prólogo de la obra Más que Juan Mosca. Fernando Garavito, escritor y hereje, un ensayo biográfico escrito por el profesor y periodista Édison Marulanda Peña y publicado por la Editorial Universidad de Antioquia.

Por Maryluz Vallejo M.

En el primer capítulo del libro, Édison Marulanda nos descubre el dato más entrañable que nos acompañará durante todo el tra­yecto de lectura: la primera biblioteca que le regalaron los padres a Fernando Garavito Pardo; un mueble más deseado que cualquier bicicleta donde ubicó los pocos tesoros que podía tener un niño de nueve años. Con esas lecturas tempranas se formó el lector implacable y el escritor impecable que con el tiempo se dio a co­nocer en sus múltiples facetas de periodista, poeta, crítico literario y profesor universitario.

El afán del biógrafo de Más que Juan Mosca. Fernando Garavito, escritor y hereje es reivindicar la obra total de Garavito, “que quedó eclipsada por la leyenda del periodista proscrito, víc­tima de la censura”; leyenda que supo ganarse desde su polémica columna “El señor de las moscas” y sus libros periodísticos de denuncia. Por ello, este ensayo rastrea las influencias del escritor que falleció en 2010, cuando se quedó dormido conduciendo su auto en una autopista letárgica rumbo a Nuevo México, aunque ya había empezado a morir en vida cuando se tuvo que marchar al exilio y luego lo remató la muerte de su amada esposa, Prisci­lla. Pero mucho antes lo dejó noqueado el suicidio de su primera esposa, la poeta María Mercedes Carranza, con quien compartió, además de su hija Melibea, aventuras como la del suplemento cultural de El Pueblo de Cali, Estravagario, en los efervescentes años setenta.

​En este ensayo biográfico sobre el escritor de la corte de los “malditos criollos”, Marulanda demuestra que Colombia pasa factura a los independientes e iconoclastas. No pueden ir libres y deslenguados por ahí debido a su alta peligrosidad. Quizá por ello a Garavito le escatimaron los premios y los elogios: por prodigarse en ataques cual francotirador, dentro y fuera del país, con el que mantenía una relación de amor-odio (así como su tocayo, Vallejo). “Desplazado por pensar”, como resumió su condena al destierro el profesor Ricardo Sánchez al analizar su libro Paramilitar para paramilitares (2006).

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Y también honrando a su maestro, Marulanda escribió este ensayo con extremo rigor, con todas las referencias y la intertex­tualidad que dan espesor a la obra analizada; pero, sobre todo, con la admiración que le producía Garavito Pardo, a quien conoció como director de la revista Cromos, en 1991. Desde entonces, iniciaron una correspondencia, la cual le permitió al biógrafo tener una perspectiva más cercana de este “señor de las moscas” que atormentó con su moscardón a los poderosos, sobre todo en su ejercicio del periodismo de opinión, analizado por Marulanda en el capítulo 3, apelando a la polémica columna en El Espectador, y cuyo espíritu volteriano hizo cortocircuito con el Establecimiento.

Sea, pues, este libro la oportunidad de que viejas y nuevas generaciones de abogados, periodistas, literatos, historiadores y ciudadanos del común reconozcan cómo se forjan el carácter y la pluma de un librepensador en un medio intelectualmente estrecho, donde también escasea este género de ensayo biográfico, tan útil para reconstruir fragmentos de nuestra historia cultural y política desde una mirada particular.  

En ese ring del pobre debate público en Colombia, Garavito Pardo era un peso mosca, de esos que asumen causas perdidas y pierden dejando el rastro de sangre. Porque este país le dolía, como se tituló uno de sus más conocidos libros de reportajes sobre la década 1985-1995, una de las más negras que recordamos.